miércoles, 22 de octubre de 2008

Sombras

La gente está sentada en el café.
Un hombre que acomoda
su cabello gris
revuelve una taza
de café.
Bajo el sol
incandescente,
el fulgor de un cuerpo
resplandece.
Una mujer que acomoda
su despecho
revuelve una bolsa
de algo que fue.

¿Quién será ella para sus manos deformadas?
¿Quién será él para
su euforia contenida?
La calle
limita
con el humo y con las
ratas.
Sus vidas,
con sus sombras
incesantes.
Sus cuerpos,
con el calor del
sufrimiento.