Mientras un rodillo cubre la historia de la pared de un edificio,
una gota se desprende y se suicida contra el piso sucio de la vereda.
Una mujer con tacos altos pasa por su lado sin notarla,
sin mirarla siquiera.
Una niña se detiene y apoya sus dedos diminutos de pincel,
la acaricia, la contempla.
Su padre la observa, hunde sus ojos en su forma,
toma a la niña de su brazo y continúa su rutina.