con cientos de ojos a tu alrededor.
Siempre furtiva, siempre elocuente
la mirada del niño que te inspecciona.
Huyen los ojos al encuentro de otros,
al subir anuncian a la máquina, en voz alta, 'un peso'.
Ojos en gestación, ancianos y dolidos toman su asiento;
unas gafas nos conducen al destino.
Y como una nube negra que arruine el paisaje
ojos aborígenes y extraños ascienden;
ignorados pero, sin lograr esconderse
opacan este cielo puramente argentino.