martes, 6 de mayo de 2008

Sigilosa y hábil, no necesita pensar mucho para actuar, ella mira con una mirada pícara y simpática. Su nombre es Viviana, una compañera de la vida, una amiga o una hermana podría decir. El simple echo de conocerla me da detalles de su personalidad vivaz, siempre alegre, husmeando por doquier parece estar riéndose en todo momento, mostrando sus dientes posteriores que sobresalen de manera tierna. Es curiosa, busca en los paisajes coloridos de la vida, observando todo tipo de semilla que alimenten su corazón, para sentirse resguardada y segura, guarda ese alimento dentro de sus mejillas que parecen estar hinchadas siempre o simplemente las entierra donde nadie sepa, y cuando las esconde dan frutos a pesar de que no sepa que algún día alimentarán a otros.
A pesar de todo es asustadiza, huye cuando las personas se acercan demasiado, sabe que pueden hacerle algún mal, solo se acerca en caso de estar segura que tienen algo para llenar su hambre, que no le harán daño, pero a pesar de eso al mínimo indicio de querer acercarse un poco mas, ella retrocede desconfiada y se esconde donde se siente mas segura, entre las ramas que la protegen o en los agujeros donde vive y se refugia. Luego vuelve a asomarse, es tan curiosa que mira nuevamente con sus ojos grandes y negros, te mira de frente y huele la desconfianza, sin darte cuenta ella sale corriendo nuevamente, y aunque quieras seguirla se trepa rápidamente en lo alto donde se encuentra su libertad; a veces parece que vuela de un lado a otro, necesita salir y aventurarse por otros lugares, pero no vuela, no tiene tal capacidad, solo da grandes saltos y cada ves parece estar mas lejos, hasta que no la volvés a ver; y es difícil volver a encontrarla, porque es pequeña y muy escurridiza comparando con otras, pero tan rápida que si uno se distrae, la perdió de vista. Es hermoso verla, es divertida para cualquiera que la vea pero difícil acercarse demasiado, aunque ella se muestre raramente se acercará lo suficiente para poder acariciarla.