Por esas causas inexplicables de la vida, tengo una madrina llamada Silvia, que és muy especial.
La tía Silvia se caracteriza por hablar. Pero lo grave es que, no es una charlatana consciente de que está con otras personas en distintos ámbitos de su vida, sino que ella habla sola, es decir, los que la escuchamos no vacilamos ni una palabra, ya que la tía se encarga de preguntarse y responderse ella misma.
Con su altura de 1,70cm y su cabello rubio, es una excelente imitadora de distintos personajes, centrados en su imaginación y en su ironía.Su vestimenta es muy llamativa, viste con colores fuertes, como el turquesa y el verde, con camisas estampadas y bufandas hechas a mano.
A la tía poco le importa lo que opinen los demás, ella va volando de aquí para allá, no se preocupa por nada y cree que repetir una y otra vez la misma palabra, es síntoma de atención por parte de sus oyentes. Su voz es potente y aguda, le encanta gritar y parlotear todo el día, pero sin lugar a duda, lo que más llama la atención, son sus uñas: tienen un aspecto raro, son largas, muy finas y a simple vista, fuertes.
Aunque en la familia sabemos como es y cuál es su fuerte sin control, sólo nos queda una solución: escucharla y prestarle atención porque hasta las próximas tres horas no se habla de otro tema.
La tía Silvia se caracteriza por hablar. Pero lo grave es que, no es una charlatana consciente de que está con otras personas en distintos ámbitos de su vida, sino que ella habla sola, es decir, los que la escuchamos no vacilamos ni una palabra, ya que la tía se encarga de preguntarse y responderse ella misma.
Con su altura de 1,70cm y su cabello rubio, es una excelente imitadora de distintos personajes, centrados en su imaginación y en su ironía.Su vestimenta es muy llamativa, viste con colores fuertes, como el turquesa y el verde, con camisas estampadas y bufandas hechas a mano.
A la tía poco le importa lo que opinen los demás, ella va volando de aquí para allá, no se preocupa por nada y cree que repetir una y otra vez la misma palabra, es síntoma de atención por parte de sus oyentes. Su voz es potente y aguda, le encanta gritar y parlotear todo el día, pero sin lugar a duda, lo que más llama la atención, son sus uñas: tienen un aspecto raro, son largas, muy finas y a simple vista, fuertes.
Aunque en la familia sabemos como es y cuál es su fuerte sin control, sólo nos queda una solución: escucharla y prestarle atención porque hasta las próximas tres horas no se habla de otro tema.