Tengo aproximadamente 6 años. Realmente no lo recuerdo. Y en esta foto parezco un nene.
Tengo el pelo casi totalmente rebanado. No por capricho. Tampoco porque mis padres se hubiesen aburrido de tener una niña en la familia. Sino porque en un arranque artístico, mientras mi madre se bañaba, decidí cambiarme el look por uno muchísimo más corto y desmechado. Mi cabeza se asemejaba a la de un pájaro carpintero. Tanto se parecía que al día siguiente debieron colocarme aritos en las orejas para que la gente dejara de dirigirse a mi como a un niño.
Estoy alzada por mi mamá del lado derecho y por mi papá del izquierdo. Una de las últimas fotos en la cual se los ve juntos como pareja.
De fondo se alcanza a ver el mar y una playa desierta. Es la playa de Mar de Ajó. Un lugar que me trae miles de recuerdos y que frecuento desde que oí por primera vez el sonido de las olas desde la panza de mi mamá.
Se nos ve felices, bronceados y sonrientes. Una fotografía que podría confundirse perfectamente con una publicidad de tiempo compartido.
Tengo el pelo casi totalmente rebanado. No por capricho. Tampoco porque mis padres se hubiesen aburrido de tener una niña en la familia. Sino porque en un arranque artístico, mientras mi madre se bañaba, decidí cambiarme el look por uno muchísimo más corto y desmechado. Mi cabeza se asemejaba a la de un pájaro carpintero. Tanto se parecía que al día siguiente debieron colocarme aritos en las orejas para que la gente dejara de dirigirse a mi como a un niño.
Estoy alzada por mi mamá del lado derecho y por mi papá del izquierdo. Una de las últimas fotos en la cual se los ve juntos como pareja.
De fondo se alcanza a ver el mar y una playa desierta. Es la playa de Mar de Ajó. Un lugar que me trae miles de recuerdos y que frecuento desde que oí por primera vez el sonido de las olas desde la panza de mi mamá.
Se nos ve felices, bronceados y sonrientes. Una fotografía que podría confundirse perfectamente con una publicidad de tiempo compartido.
Bárbara Duhau