Me encuentro en el comedor de mi anterior hogar de la Av. Independencia. Estoy de pie y dándole la espada a un sillón oscuro con un diseño antiguo y algo deprimente.
Tengo 4 años y mis diminutos ojos ven fijamente la cámara. No sonrio ni estoy triste sino que expreso con mi cara una inusual combinación de inocencia y seriedad al esconder en mi interior una alegría a medio despertar…
Tengo 4 años y mis diminutos ojos ven fijamente la cámara. No sonrio ni estoy triste sino que expreso con mi cara una inusual combinación de inocencia y seriedad al esconder en mi interior una alegría a medio despertar…
Nicolás Tettamanti